LA RELACIÓN ENTRE HOMBRES Y MUJERES EN LAS CONGREGACIONES

Recibía una consulta referente a una misma situación que se me presentó hace unos años, una pareja, ambos cristianos que compartían la misma vivienda, el mismo cuarto, y que ambos declaraban no mantener relaciones íntimas.
Suponiendo que fuera cierto, (cosa que dudo) ¿quien lo creería? No solo hay cosas que no debemos hacer, sino tampoco deben parecer.
Tenemos en derredor una gran «nube de testigos», que están observando por los cristianos: 

«Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante» (Hebreos 12:1)

Eso por una parte, por la otra, quien abrace «fuego» arderá:

«¿Tomará el hombre fuego en su seno sin que sus vestidos ardan? ¿Andará el hombre sobre brasas sin que sus pies se quemen?» (Proverbios 6:27-28)

Por más espirituales que declaremos ser, nunca el hombre y la mujer pierden su naturaleza, y en esa naturaleza, si son sanos, existirá una atracción natural. (dada de Dios) 
Además de tantos contextos al respecto, como la petición en la oración modelo: «no nos metas en tentación, más libranos del mal».
Muchos hombres de Dios han caído en pecado por jugar con fuego, los que dicen o creen: «a mi no me va a pasar», flirtean, entran en el juego de la seducción, los manoseos, los «ósculos santos», los abrazos, los encuentros a solas, los viajes, el exceso de confianza, a veces con el argumento: «es mi hija espiritual», cierta vez le respondí a alguien que se justificaba de esta forma:
Yo tengo tres hijas mujeres y son mis hijas biológicas, y cuando crecieron ya nunca entré en sus cuartos, sin llamar, o las senté en mis faldas.
Además si lo hacemos con una mujer o hombre ajeno, (casados) damos lugar a que entre un espíritu de celo, puede entrar en mi pareja o en la otra, y ni hablar de las «malas sospechas» que estamos alimentando.
El trato entre ambos sexos, cuando no es en el matrimonio debiera ser de respeto, guardando las distancias convenientes.
El conocido saludo del «ósculo santo», el beso entre ambos sexos, lo fundamentan (quienes les gusta esta forma de saludos) con las salutaciones del Apóstol Pablo en sus cartas:

«Saludad a todos los hermanos con ósculo santo» (1 Tesalonicenses 5:26)

Esto es igual (cuando escribíamos en una correspondencia) a cerrar diciendo: «Abraza a toda la familia de mi parte», «Besa a mamá», «dale un abrazo a papá», «besa de mi parte a tu hija», nunca se realiza esta acción en forma literal, es figurativa.

Nunca debiera un varón, (aún sea obrero o pastor) visitar o encerrarse en su oficina con una hermana mujer, nunca encontrarse en una cita a solas, viajar, o cargarla en el carro, si no viaja otra persona. (así el viaje sea por la obra)
Nunca una mujer cristiana debiera recibir en su casa, si está sola, a un hermano, así fuera el mismo pastor y este fuera solo.
Los abrazos y los besos, las demostraciones de cariño se debieran guardar para las parejas, hay matrimonios que llegan a la congregación, sin siquiera tomarse de las manos, uno camina varios metros adelante y el otro atrás, entran a la congregación y se transforman, con el resto son amorosos y dulces, muyyy demostrativos.
Muchas mujeres me escriben y consultan, algunas dicen cosas como estas:
«El pastor tiene la costumbre de abrazar y besar a las hermanas, no me gusta, siento un rechazo, yo tengo marido, si lo hace conmigo, lo sentaré de un golpe»

Cuantos conflictos matrimoniales causan este tipo de actitudes, la biblia habla de «decoro» que significa: respeto, circunspección, recato, gravedad y pureza, la enseñanza apostólica dice:

«No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre, a los más jóvenes como a hermanos; a las ancianas como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, CON TODA PUREZA» (1 Timoteo 5:1-2)

¿Que se entiende por pureza?
Suponiendo que yo lo haga, y como siervo de Dios no lo haga carnalmente, sino con total espiritualidad, ¿Quien asegura que no despierte algún deseo indebido en la otra parte?, ¿Quien asegura que no le de lugar a las murmuraciones

Suelo decir: «Si le das carne a los leones, aguanta lo que se viene»
Satanás es ese león rugiente que anda en derredor, (1 Pedro 5:8) … y dicen, que los leones atacan cuando olfatean el olor a la carne.
En la Iglesia no se debiera dar lugar a la carne, porque así como hay espirituales hay también carnales, ¿o ignoramos que muchos vienen a las congregaciones, y lo menos que hacen es buscar a Dios?

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